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    27 April

    Clase final del curso de ala delta

    La última clase programada para el curso de Ala Delta con Scooter Tow consiste paradógicamente en descartar el scooter por completo. Por lo tanto, el pasado domingo nos dirigimos hacia Porce, al "aprendedero de loma" oficial, con Humberto Trujillo como alumno. Podamos un poquito las lomas que pretendíamos utilizar y nos aventuramos a dar inicio a la clase. Era la primera vez que ensayaba ese sitio en cometa. Yo había conocido Porce durante el curso de parapente que tomé con Rubén Montoya hace cerca de 10 años atrás, y por lo tanto, las tediosas subidas a la loma estaban muy escondidas en el recuerdo, además de que no tuve que cargar una pesada cometa todo el tiempo. Las lomas de entrenamiento tienen una conveniente pendiente y una excelente área de carrera, que permiten acelerar la cometica aun sin viento, y ponerla a volar sanamente. Humberto realizó cerca de 8 vuelos, en donde mostró consistentemente una buena técnica de despegue, sólo con un pequeño vicio al inicio de la carrera, probablemente adoptado de su instrucción previa, que no ameritaba más que una llamada de atención, y que consistía en que para iniciar la carrera, dejaba caer el cuerpo hacia delante, y después salía persiguiendo la cometa. (La técnica real depurada, consiste en llevar la cometa con los hombros, pero mantenerse con ella, no dejarla adelantarse ni que se quede detrás). Yo por mi parte, me sollé 3 vuelitos y Alejo Isaza se aventuró a un vuelito. La zona es muy buena para despegues y aterrizajes aún sin viento, y definitivamente es necesario para garantizar que el piloto puede despegar y aterrizar en forma autónoma, antes de aventurarse al primer vuelo de altura. Adjunto unos videos tomados con mi celular, y publicados en youtube.    
    12 April

    Scooter Tow en la Costa - Semana Santa 2009

    Llega la Semana Santa y con ella, un paseo familiar a la Costa Atlántica, a una finca cerca de un pequeño poblado llamado El Rincón del Mar, cerca de San Onofre. Decido empacar, por si las moscas, la cometa de escuela (Falcon 170) y el scooter.
    Luego de disfrutar de algunos deportes y actividades náuticas, llega la hora de volver a la ciudad. La cometa no se había molestado en bajarse del carro, donde permanecio plácidamente acostada durante los tres días de semana santa. Sin embargo, no todo estaba escrito.
    Mi patrocinadora oficial, gran estímulo y apoyo, Ani, me propone que de regreso, le haga un vuelito a la cometa con el scooter. Invitamos a Leopoldo Contreras, un músico nato de la región, y fiel escudero y asistente en todas nuestras actividades de recreo, a que nos acompañara, para facilitarle la operación del tow a Ani un poco, quien se dedicaría a filmar y hacer algunas tomas con la cámara.
     
    El aeropuerto del Rincón del Mar, una conveniente pista de casi 1 km de largo, nos cierra las puertas, por lo que decidimos probar suerte un poco más adentro, en un potrero que nos regalaba cerca de 500 mts de línea, ubicado en N9°44'40" W75°37'45".
     
    Dado que ya eran pasadas las 11:30, el viento estaba un poco fuerte y la briza marina empezaba a sentirse. El primer tow lo hicimos ligeramente atravezados, volando del extremo nororiental del potrero hacia el sur del potrero, 200°-220° magnéticos. Algunos dust devils se dejaron ver tímidamente en el potrero.  Luego de un despegue sin problemas (estoy poniendo el arnés en la cometa antes de meterme en él, como siempre lo hago en mi equipo de competencia, para evitar "incidentes"), la cuerda falla dejándome a 120 mts del altura. Trato de pescar una pequeña burbuja que me permite hacer un par de giros, pero minutos más tarde estoy de nuevo en el suelo. (la altura fue increiblemente suficiente para relizar un par de giros de 360 y una amplia aproximación, supongo que debido a la densidad del aire, por estar a nivel del mar).
     
    Empatamos la cuerda y nos disponemos a reubicar el carro porque el viento ya se definió completamente del occidente. Sin embargo, debido a que mis instrucciones al operador del scooter se limitaron a la parte de la halada, tuvimos un enredo en la cuerda que nos implicó parar las operaciones durante más de una hora.
    A las 12:55 pudimos hacer un segundo intento, de nuevo con una ruptura de cuerda prematura a los 10 segundos. Rápidamente empatamos de nuevo la cuerda y en 5 minutos más tarde me estaban halando de nuevo en el segundo y último vuelo del día.
     
    El viento estaba algo fuerte, y a pesar de haber reubicado el sistema de amarre del arnés al scooter, pasándolo de la cadera a los hombros, cuando la cometa adquiere un ángulo importante con el scooter la presión de la cuerda sobre la barra de control hace muy difícil mantener un buen ángulo de ascenso. Logré ganar cerca de 170 metros de altura, pero marcando velocidades de aire de 60km/h en una falcon!, es decir, durante la halada probablemente ibamos demasiado rápido y por eso no fue posible ganar más altura.
     
    Sin embargo, esos 170 metros fueron suficientes para regalarme un vuelito de 4 minutos. Un par de burbujitas residuales me compraron unos segundos más, pero el fuerte viento hizo que los últimos 30 metros desaparecieran en un par de segundos, para llegar a un sano efecto suelo y un aterrizaje prácticamente sin flare.
     
    Luego de 7 minutos y medio totales de vuelo (3:30 en el primer vuelo y 4:01 en el segundo), empacamos el equipo y retomamos la carretera rumbo a la ciudad, no sin antes parar a tomarnos unos merecidos jugos naturales en el camino.
     
     
    06 April

    Matasanos – Nueva Administración.

    A todos los pilotos de Antioquia y Colombia, tengo el placer de informarles que Matasanos, el sitio oficial de vuelo en Ala Delta de Medellín, sede de entrenamiento y cuna de la actual selección de Ala Delta de Colombia… (Alejo Isaza y yo), ha sido adquirida por uno de nuestros compatriotas. Alonso Morales adquirió el terreno donde está ubicado el despegue, y tiene muchos planes para hacer de este sitio algo más que un simple “morrito”.

    Su propuesta es muy prometedora, y mas o menos sería algo como que va a construir una edificación pequeña, con varias habitaciones para los pilotos que quieran permanecer allí. Tendría posiblemente servicio de restaurante, además de un almacén de cometas donde los pilotos pueden dejar depositados sus equipos.

    Al parecer, también tendría un servicio especial de atención a pilotos, según el cual, uno podría hacer una llamada al despegue a decir que va a ir a volar, y le sacarían la cometa de la bodega y se la armarían a uno.

    Luego de volar y aterrizar en Barbosa, un carro lo volvería a subir a uno al despegue a recoger el carro personal y a dejar el ala y el equipo en el “almacén” de cometas.

    De esta forma, los pilotos ya no tendrían que preocuparse por el transporte, y podrían ir a volar en bus, en taxi, o hasta en moto.

    En fin, creo que por el inmesurable esfuerzo que ha puesto Alonso en la adquisición de este espacio, y que solidariamente lo mantendrá a disposición de los pilotos, le debemos nuestra mayor gratitud y nuestro mejor esfuerzo para hacer de este sitio una reconocida plaza de vuelo en Ala Delta.

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    (Foto cortesía Juan Fernando Arango)

    El domingo 5 de Abril tuve la oportunidad de subir a volar con Gustavo Jimenez (alias campeche) y Alejandro Trujillo (alias Alejandro Trujillo), en un hermoso día. Aproveché para experimentar con dos cosas nuevas. La primera era la Falcon de escuela que compramos Isaza y yo, que no había tenido la oportunidad de volarla de alto, y que quería ensayar con mi arnés de competencia, para ver si al menos era capaz de colgarlo de la quilla (no tuve problemas aquí).

    Lo segundo, era ensayar la nueva consola para el variómetro, diseñada por Alejo Isaza.

    Primero la Falcon:

    Obviamente no hay mucho que decir sobre las características de despegue de esta maravillosa cometica. El manejo en tierra es excepcional, y su liviano peso y sus laterales y triángulo pequeño permiten levantarla del suelo sin mayores inconvenientes.

    El viento en rampa me permitió hacer un despegue de suaves pasos y segundos más tarde me encontraba termaleando afuera del despegue.

    Acostumbrado a la pesada y lenta respuesta de una cometa de competencia, familiarizarme con la rápida y efectiva respuesta de giro de una cometa de iniciación fue un verdadero desafío.

    Quedé impresionado con la velocidad de giro y el reducido radio de giro en que se desenvuelve esta cometa. Pareciera girar en la mitad del radio de una cometa avanzada, casi como un parapente.

    Me dejó también un poco fuera de base la facilidad con que la cometa gana velocidad. Realmente pensé que la cometa sería bastante más rígida en el pitch, pero la verdad es que pasar de 36 km/h a 50 km/h no requiere mayor esfuerzo, lo cual se vuelve un poquito preocupante a la hora de tratar de sacarle el mejor desempeño. Basta sólo con un agarre fuerte en la barra, típico de los pilotos aprendices, para perder toda la sensibilidad de presión de pitch de la cometica, por lo que acelerarla más allá del punto ideal resulta casi accidental.

    Tuve la oportunidad de medir ascensos al lado de Cesar, un excelente piloto local, que estaba volando una Fusion 150 (un ala bastante grande para su peso que puede ser cercano a los 70 kg), y para mi sorpresa, a pesar de que la Falcon pierde altura muy rápidamente cuando encuentra descendentes, su impecable manejo en térmicas permite mantenerse centrado en los núcleos más difíciles y subir a la par de las cometas más avanzadas.

    Los planeos con viento de frente son muy tristes, y el cerebro de piloto de competencia me aceleró varias veces a 48-50km/h tratando de penetrar contra el viento (saliendo de rositas o volando hacia el norte, hacia Bellavista), pero me penalizaba con planeos de 5:1 o 6:1. Sin embargo, cuando bajaba a 42-43km/h lograba subir los números a unos reconfortantes 8:1.

    En general quedé muy satisfecho con el desempeño general del ala, pero extrañe el speedbar, porque la barra de control recta resulta un poco incómoda para las muñecas.

    Lo segundo, la consola para el instrumento de vuelo. Desafortunadamente el espacio para abrir los puertos o cargar el instrumento en el costado no quedó bien ubicada y hay que hacerla más grande. Adicionalmente el orificio para ajustar el tornillo que asegura el instrumento también está desplazado del centro entonces no es posible asegurar el equipo a la consola por el momento.

    Sin embargo, la consola es tan justa que no fue necesario usar el tornillo fijador por detrás, y bastó con atar el instrumento a la barra de control para evitar que se cayera en caso de que saltara fuera de la consola.

    La ubiqué en la barra de control un poco a la derecha, y su posición resulta muy agradable.

    Me preocupa un poco la resistencia que puede ofrecer la pata de agarre con la “rótula”, ya que en lugar de ponerla sobre el eje vertical, la ubiqué en forma horizontal precisamente para evitar que el peso del instrumento la hiciera bajar. Sin embargo, un par de veces (y volando muy por debajo de los 65-70km/h de una T2C) la consola giró hacia adentro, no obstante haber apretado el tornillo fuertemente.

    Tengo que ensayarla en mi cometa de competencia para ver cuál es su desempeño en condiciones “normales” de carrera.

    Por ahora, la volé sin poner el gps de backup, porque debo conseguir unos velcros para poderlo fijar. Sin embargo el peso adicional de este pequeño componente puede agravar la situación de la falta de rigidez en el sistema de la rótula.

    Ricardo, mi hermano, nos acompañó al despegue y luego bajó a Barbosa a vernos aterrizar y para analizar un poquito el cuento. Afortunadamente el día estuvo muy concurrido y pudo apreciar cerca de 8 despegues y aterrizajes (creo que volamos alrededor de 12 pilotos). Lentamente se ha entusiasmado con este fabuloso deporte, al que con ayuda de Alejo Isaza, lo estamos tratando de apasionar.